Un operario muere sepultado en una zanja de la pista de esquí de Villavieja

 

Un corrimiento de cincuenta toneladas de tierra sorprendió al operario de 23 años cuando tomaba medidas con una regla dentro de la trinchera

 

Cincuenta toneladas de tierra acabaron a primera hora de la tarde de ayer con la vida de un operario de la construcción de 23 años al que sorprendió un derrumbe de tierra cuando tomaba medidas en el fondo de una gran zanja de cuatro metros de profundidad en las obras para la construcción de la futura pista de esquí provincial en el término de Villavieja del Cerro, una pedanía de Tordesillas.

De nada sirvieron los esfuerzos de sus compañeros para desenterrar a la víctima y las cerca de cuatro horas que tardaron los Bomberos en llegar hasta el cuerpo porque para entonces Raúl Rodrigo Cano, un obrero vallisoletano contratado por la empresa Corsán Corviam, había muerto.

Los hechos ocurrieron a las 13.20 horas, cuando los operarios estaban a punto de realizar el parón para almorzar del primer día que retomaban los trabajos después de dos meses de inactividad por un problema con las licencias urbanística y medioambiental solucionado la semana pasada.

La víctima, Raúl Rodrigo Cano, acababa de descender a la zanja con una regla de cuatro metros y medio de longitud -una barra de hierro- para realizar unas catas sobre el terreno removido días atrás dentro de los trabajos de cimentación de uno de los futuros edificios del área deportiva. Junto a él no había nadie, según los testigos, y algunas fuentes apuntan a que el encargado de obra llegó a decirle que no bajara.

Sea como fuere, las últimas lluvias ablandaron las paredes de tierra sin apuntalar de una trinchera de no más de metro y medio de ancho que cedió cuando el obrero sujetaba la regla. La tierra -más de cincuenta toneladas, según los expertos- le sorprendió de espaldas y le empotró literalmente contra el muro junto al que trabajaba.

Funeral hoy por la tarde

El operario de una máquina excavadora que «estaba cargando un camión de tierra» fue el primero en percatarse de lo ocurrido y se lanzó en picado sobre la zanja para intentar rescatar al joven. «No pudimos hacer nada», lamentaban durante las posteriores labores de rescate los compañeros de la víctima. De hecho, la escasa dureza del terreno arcilloso hizo que el operario se quedara atascado sobre la zanja cuando intentaba llegar hasta el operario sepultado y que tuviera que ser ayudado por el brazo de otra excavadora para salir de la trinchera y proseguir con el rescate.

Los trabajadores retomaron las tareas para desenterrar el cuerpo casi una hora después del siniestro en presencia de un tío y de la hermana de la víctima. Las esperanzas de encontrarle con vida se habían desvanecido y los vecinos del municipio daban ya por hecho un desenlace fatal que les tocaba de cerca. No en vano, la madre del operario es natural de la pequeña pedanía de Tordesillas, aunque en la actualidad vivía con su hermana en Velilla y la progenitora residía en Durango (Vizcaya).

Minutos antes de las 17.00 horas, los bomberos encontraban el extremo de la regla que sujetaba la víctima antes de quedar sepultado e instantes después lograban desenterrar su cuerpo, aún con el casco puesto, ante la desesperación de su hermana y los allegados desplazados a la pista de esquí. Doscientos cuarenta minutos fueron necesarios para hallar un cadáver que fue conducido bien entrada la tarde al Instituto de Medicina Legal, desde donde partirá hoy al tanatorio de Tordesillas antes de recibir sepultura por la tarde en Villavieja.

«Al menos sabemos que no sufrió, porque la tierra le empotró literalmente contra la pared y no le dio tiempo a reaccionar a la luz de la posición del cuerpo», explicaron fuentes de los Bomberos de la Diputación. Esta última institución envió ayer sus muestras de condolencia a la familia.

 

Un chico «muy voluntarioso»

Raúl Rodrigo Cano regresó de Durango (Vizcaya) a su Valladolid natal para trabajar en la obra de la Diputación antes de veran

 

Alberto Cano, tío carnal de Raúl, es un hombre muy querido en el campo vallisoletano. El presidente de la Asociación de Productores de Patata de Valladolid recuerda, a la hora de evocar a su sobrino, que, cuando se buscaba mano de obra para la construcción de la pista de esquí, fue él quien planteó que Raúl estaba deseando trabajar.

El joven llevaba en la provincia solo un mes por aquel entonces. Había regresado de Durango (Vizcaya), donde vivía con su madre, a la ciudad donde nació, buscando una oportunidad, y trabajaba en el almacén de patatas de la cooperativa de su tío, cerca de Tordesillas y del pueblo natal de su progenitora (Villavieja de los Cerros) en el que encontró la muerte.

Raúl Rodrigo Cano

Raúl no se lo pensó dos veces y se embarcó en la obra en cuanto fue aceptado, lleno de ilusión. «Era un chico muy voluntarioso, con muchas ganas de trabajar, muy cariñoso, y en la obra estaban encantados con él», afirma afligido Alberto, que recuerda que el verano pasado ayudó a cuidar de su abuela en Villavieja, para que la familia pudiera tener más tiempo libre.

El muchacho, al que su tío llamaba cariñosamente 'el Batzoki' era el pequeño de tres hermanos -de los que le separaban más de doce años- y desde su regreso a Valladolid vivía con su hermana mayor -presente ayer en las labores de rescate del cuerpo- en Velilla, donde había hecho muchos amigos, e incluso tenía una peña. Sus compañeros de esta -autores de la foto que ilustra esta información- se mostraron desolados en su local de encuentro.

«Ahora estaba arreglando una moto vieja que yo tenía y tenía la ilusión de comprarse un caballo, porque había probado a montar en un picadero de Tudela y le había gustado mucho», señala su tío Alberto, antes de recordar que «ha estado cuidando de la obra todo este tiempo, mientras estuvo cerrada, y el primer día que se ha abierto, mira lo que ha pasado».

Sus vecinos de Villavieja coincidieron en señalar que el joven «venía casi todos los días a las ocho de la mañana a vigilar la obra porque decía que se aburría sin hacer nada» después de casi dos meses de inactividad -los que estuvo parada la pista de esquí-. «Quién le iba a decir que le iba a pasar esto precisamente el día que empezaba», sentenciaron sus conocidos.

Fuente "EL NORTE DE CASTILLA"