Muere un obrero al caer de un andamio, en Toledo

 

Los restos mortales del albañil de 62 años, recibieron sepultura ayer por la tarde en el cementerio de Bargas. Familiares, amigos y compañeros de profesión acudieron a despedir a esta «bella persona» -como lo definió el alcalde, Gustavo Figueroa-, que deja mujer, dos hijos y un nieto.

En esta misma localidad, de donde era natural, perdió la vida el lunes. Cuando faltaban unos diez minutos para las cuatro de la tarde, el trabajador se precipitó al vacío desde lo más alto de un andamio, a unos siete metros del suelo. Estaba trabajando en la construcción de un edificio de viviendas en la calle Barriada del Santo.

El obrero era empleado de la empresa una empresa local, según Comisiones Obreras. Este sindicato criticó las «ínfimas» condiciones en las que trabajaba Antonio cuando ocurrió el suceso. La zona del andamio donde estaba no tenía barreras de protección suficientes ni un zócalo en la parte inferior, como sí ocurría en los tramos inferiores. De haber existido esas medidas, además de una red obligatoria alrededor del edificio, probablemente Antonio no se habría golpeado brutalmente contra el suelo, aunque hubiera sufrido un traspiés o un desvanecimiento, según Ángel Castellanos, secretario provincial de Salud Laboral de CC.OO. en Toledo.

Dentro de la fría y trágica estadística de los accidentes laborales, Antonio es la séptima víctima mortal en la provincia en lo que va de año, el tercero por caída desde un andamio, según indicó Castellanos. Además, es el segundo trabajador que fallece en Bargas desde que comenzó 2007. El 9 de enero murió un pintor de 48 años, al precipitarse desde otro andamio. Trabajaba junto a su hijo en la fachada de una vivienda de la calle del Pardo, en pleno casco urbano.

Fuente "ABC"