Incendian la moto de un Escolta en Bilbao
El incendio provocado de la motocicleta de un escolta privado en una calle de Bilbao puso ayer en evidencia, por si quedaba alguna duda, que este colectivo se ha convertido en objetivo del terrorismo de ETA y su entorno
Cuatro días después del intento de asesinato de Gabriel Giner con una bomba lapa, la motocicleta de este escolta fue rociada con líquido inflamable e incendiada cuando se encontraba aparcada en una esquina de la calle de Indautxu.
Los hechos tuvieron lugar de madrugada, sobre las 6.45 horas, y no afectaron a ningún otro vehículo pero sí ennegrecieron la fachada de un edificio de viviendas de la calle, que tiene una única salida y entrada. La Ertzaintza desconoce si fueron uno o varios los atacantes.
«La gravedad de los hechos no se mide por el daño provocado, sino por las intenciones últimas de los que protagonizan estos ataques», apuntó ayer el coordinador general en el País Vasco de ASES (Asociación Española de Escoltas), Luis Mariscal. Las asociaciones de escoltas reclaman más medidas de seguridad, como la autorización para llevar un arma fuera del horario de trabajo, la licencia B, y los profesionales se saben objetivo, incluso, en los meses del alto el fuego etarra. «No sirve de nada negar lo evidente. Somos un obstáculo y han decidido apartarnos. Nosotros nunca nos hemos confiado, ni en la tregua, cuando se decía que tendríamos que buscar otro trabajo, aunque la sensación de peligro que se siente después de lo de Bilbao sea mayor», apunta un escolta que trabaja en la capital alavesa.
Para la Asociación Española de Escoltas, las acciones dirigidas contra los profesionales privados obedecen a un propósito marcado por los terroristas y manejar hipótesis sobre una posible confusión del escolta Gabriel Giner con un policía o un guardia civil, como planteó el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, no soluciona el problema.
«Están buscando lo que no van a conseguir: el miedo y la desbandada. Es una estrategia, como la de tratar acallar a los periodistas con atentados o cambiar la voluntad de la gente para presentarse a concejal matando concejales. ETA sabe contra quién atenta», afirmó.
Eso sí, ASES admite que tras el atentado contra Giner algunos escoltas han pedido la baja, pero en cifras poco
significativas de los 2.500 que trabajan en Euskadi y los 1.100 que lo hacen en Navarra. Fuente "El Mundo"